1936

Conviene recordar algunos hechos comprobados históricamente respecto al traslado de los restos de Gardel. El suyo fue en realidad un velatorio de un poco más de siete meses, que sirvió para que se olvidara en la Argentina el negociado de las carnes y el asesinato del diputado Bordabehere en el Senado de la Nación. El diario “Crítica” contribuyó en mucho a aprovechar la fama del ídolo para tapar el escándalo del negociado de las carnes con Inglaterra y el crimen del legislador. El presidente argentino Agustín P. Justo, con la complicidad de Natalio Botana, director-propietario de “Crítica”, inició en este diario una campaña para desviar la atención pública (respecto del negociado de las carnes con Inglaterra) haciendo aparecer artículos relacionados con el cantor: “La madre de Gardel”, “La infancia de Gardel”, “Los amigos de Gardel”, “Los amores de Gardel”, etc. Se dio comienzo al plan de repatriación a la Argentina de los restos mortales del cantor. Por ello, en ese diario, se dio a conocer ampliamente la partida el 14 de septiembre de 1935 de Armando Defino (apoderado de Carlos) rumbo a Colombia, para la exhumación de los restos en Medellín. El cadáver de Gardel partió de Buenaventura e 29 de diciembre de 1935, en el vapor Santa Mónica, y llegó a Balboa-Panamá. Allí lo transbordaron al vapor Santa Rita y llegaron a Nueva York el 7 de enero de 1936. En esta ciudad el féretro fue instalado en una casa funeraria, en capilla ardiente, y por varios días recibió el homenaje de la colonia latinoamericana. El 18 de enero de 1936, los restos fueron embarcados en Nueva York, en el vapor Pan América. Llegaron a Montevideo el 4 de febrero, en donde el féretro fue depositado en capilla ardiente en el arco central del edificio de la Aduana. Ese mismo día, a las 12 de la noche, los restos partieron para Buenos Aires, a donde llegaron el 5 de febrero, siendo depositados en el Cementerio de la Chacarita al día siguiente. En Buenos Aires, el cuerpo del cantor fue recibido por una gran multitud, siendo este el mayor tributo jamás realizado en Argentina. Fue superado años después al fallecer María Eva Duarte de Perón. Durante toda la noche es velado en el estadio Luna Park, donde se instala la capilla ardiente y se realiza un homenaje: luego de los discursos pronunciados por distintas personalidades, la orquesta de Francisco Canaro interpreta el tango “Silencio” por dos veces seguidas. Al día siguiente se traslada el féretro al Cementerio de la Chacarita, donde se lo deposita en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores. Finalmente, el 7 de noviembre de 1937 se realiza el acto de inauguración del mausoleo y del monumento donde actualmente descansan sus restos, frente a una inmensa concurrencia, entre la que se encuentra la madre del cantor, amigos y admiradores. Texto final El conformar una cronología artística integral nos induce a adentrarnos en un tiempo sin grabaciones, en un cono de silencio (por cierto, la etapa más larga de su vida). Este recorrido es imprescindible para comprender cómo surgió el Carlos Gardel artista, cuáles fueron los pasos. Los elementos de juicio para reconstruir la prehistoria discográfica gardeliana son las publicaciones de época, fotos, cartas, documentos y, por encima de todo, el recuerdo de quienes lo conocieron. En ciertos casos, debemos confiar en la buena memoria y buena fe de los testigos; muchas declaraciones se ven apuntaladas gracias al aporte de datos verificables o a la concordancia entre testimonios independientes. En lo que sí coinciden todas las voces es en aseverar que Gardel nació con el privilegio del canto. Casi podríamos concluir que se trató de un caso de niño prodigio. Aun así, la práctica es fundamental para el desarrollo cabal de las virtudes musicales. Declaró en 1929: “Yo nunca estudié antes de cantar. Me inicié por verdadera afición. Tocaba un poquito la guitarra y solo, sin la ayuda ni consejo de nadie, empecé a murmurar vidalitas, trovas y estilos criollos. El estímulo de los amigos que me oyeron alguna vez y mi propio deseo de mejorarme [sic] hicieron el resto”. Se ha calculado que se necesitan en promedio diez mil horas de ensayo para dominar técnica vocal, armonía, ritmo. Y como veremos en esta amplia cronología, más allá de las ventajas del talento congénito, en Gardel se sumó un inicio temprano a las actividades artísticas, ensayos constantes y un ansia inagotable de aprender hasta el último día de su vida. Llegó a decir, con un poco de humor: “Si tuviera un mango por cada canción que canté ante los amigos, para mis amistades por el puro piacher de alejar las penas, yo creo que con todo ese vento podría hacer un edificio de catorce pisos en la avenida de Mayo… ¡Se me fue la davi cantando, muchachos!”. Sus amigos siempre lo han reconocido: “Nunca tenía pereza para cantar —declaró Mingo Daguita, quien lo conoció en su juventud— nunca se hacía rogar, siempre estaba dispuesto a lanzar al aire sus cifras, sus estilos, sus milongas. Y más tarde, los tangos, cuando los tangos tuvieron letra, que fue bastante después de haber entrado Carlitos en nuestra amistad”. Otro testigo de aquellos lejanos años, el periodista Silvestre Otazú, destacaba: “Garganta privilegiada la suya. Podía pasarse horas y horas cantando sin dar muestra de cansancio”. El cantante de tangos Alberto Bardi percibe en la técnica gardeliana una amalgama de talento innato y aprendizaje práctico: “Nadie puede decir que Gardel estudió años para cantar así. Él era de preguntar y solicitar consejos a tenores, barítonos, de los cuales era admirador. Llegó a preguntarle a Sagi Barba, Titta Ruffo, Tito Schipa ó a Enrico Caruso. Algunos años después, en 1916, estudió vocalización con el maestro Eduardo Bonessi y fue importante en ese momento su aporte porque el Zorzal bajó sus tonos y cantó en la línea de barítono y de tenor dramático; sólo esto explica el porqué de la enorme extensión de su voz que hacía su canto fácil allí donde la mayoría de los cantantes se desgañitarían. Inclusive Gardel mantuvo el mismo color y sonido de su voz tanto en su grave, en su medio como en su agudo, cualidad muy importante que sólo poseen los tocados por la varita mágica del destino; es un don que les viene dado desde la cuna. Hay grandes y famosos cantantes que tienen la misma voz en su medio y en su agudo, pero su grave parece ser de otra persona. Un famosísimo cantor de tangos terminó cantando con tres voces —una en el grave, otra en el medio y otra en el agudo—, habiendo sido en su mejor momento un cantor de hermosa voz y eso fue por no haber aprendido a cerrar los sonidos de su canto en el pasaje de su centro a su agudo. Respecto al maestro Bonessi, un día le pregunté quién era o había sido su mejor alumno y me dijo ‘yo mismo’. De igual modo, Gardel fue el principal maestro y el principal vigilante de su voz. Por último añadiré que como Gardel no hubo ni habrá, es la voz mundial para mí, inclusive en el canto de Frank Sinatra y del mismísimo Bing Crosby pueden percibirse las influencias de Gardel”. En una entrevista concedida a El Imparcial de Montevideo, del 13 de julio de 1930, confesó: “Desde niño entraba a los teatros, oía cantar y luego salía imitando a los artistas. Puede decirse, che, que yo nací en el teatro”. Berta Gardes relató en la revista La Canción Moderna: “Ahora es el recuerdo de cuando tenía catorce años. Como vivíamos frente al Teatro Politeama [ubicado en Corriente 1490, esquina con Uruguay] y yo trabajaba para algunas figuras de renombre, él solía meterse en los camarines, donde todos lo querían mucho. Había escuchado algunas óperas, y como tenía buen oído las cantaba después, haciendo él solo todos los personajes”. Las palabras de Berta evidencian una inusual capacidad para memorizar. Su cerebro se fue convirtiendo con el paso del tiempo en un auténtico arcón de archivos sonoros que iba recogiendo por aquí y por allá. Tengamos en cuenta que las grabaciones eran casi inexistentes y que él nunca aprendió a leer o escribir notas musicales de modo que todo dependía de su oído y de su memoria. Tal concepto lo expresa Silvestre Otazú, con metáforas más hermosas: “Gardel se llenaba de ritmos, de armonías inéditas y que más tarde habrían de adquirir una maravillosa arquitectura musical”.
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