1923 El Viejo Mundo

Razzano y Gardel salen a conquistar Europa. Inician su actividad en España con la compañía Matilde Rivera-Enrique De Rosas, cantando temas netamente criollos con lujosas ropas gauchescas. Reciben homenajes y el agradecimiento personal por parte de miembros de la Corona Española, así como de otros próceres hispanos.

La trascendencia del dúo Gardel-Razzano estuvo significada por la gran novedad de 1923: el viaje a España que ambos realizaron.

Todo comenzó en febrero, cuando los cantores estaban trabajando en el teatro Florida. Allí, conversó con ellos el empresario Francisco Delgado, quien logró su concurso para viajar a Madrid. El contrato se firmó el 30 de junio. Entretanto, la actividad artística se desarrollaba entre teatros de Buenos Aires y Montevideo. No solamente la sala del Florida los reunía, también tenían éxito en los teatros Empire y Majestic, donde trabajaban en un espectáculo de variedades, como intermedio de las películas que ofrecía la sala.

En octubre se presentaron en el teatro 18 de Julio de Montevideo. Allí estaba actuando la compañía teatral Rivera-De Rosas, que luego viajaría con ellos. A mediados de noviembre concluyeron la temporada en tierra “charrúa” y regresaron a Buenos Aires tres días antes de partir hacia el Viejo Mundo.

El 15 de noviembre partió el transatlántico Antonio Delfino, llevando una delegación de artistas de la compañía Matilde Rivera-Enrique De Rosas entre los que se contaban Gardel y Razzano, quienes tuvieron ocasión de lucir sus aptitudes en la península ibérica. Completaban el plantel actoral Milagros de la Vega, Adela Jiménez, Herminia Mancini, Eugenia y Leonor Álvarez, Pancho Aranaz, Carlos Belluschi, Carlos Perelli y otros. El 18 desembarcaron en Santos. En diciembre arribaron a Vigo, donde, fueron recibidos por el cónsul argentino de dicha región, Sr. Agustín Remón. De allí se trasladaron a Madrid, donde se presentaron en el teatro Apolo. La ocasión fue propicia, por otra parte, para devolverle la visita a don Jacinto Benavente.

Se pusieron en escena obras tales como “Barranca abajo”, “El tango en París”, “Los muertos”, “El retrato del pibe”, “El distinguido ciudadano”, “La gringa” y “La mala reputación”. Y en todas ellas hubo un momento propicio para que el dúo Gardel-Razzano, ataviado con lujosas prendas gauchescas, se presentaran cantando obras de neto corte criollo. Junto con ellos, obviamente, viajaron sus guitarristas Ricardo y Barbieri. Entre los concurrentes a las funciones teatrales, que fueron un éxito de taquilla, estuvo la Infanta Isabel, acompañada por la reina Victoria Eugenia. Esa fue la culminación de un año pródigo en triunfos, la reafirmación de nuestra música en el Viejo Mundo y la consagración de Gardel y Razzano a nivel internacional.

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