1916 Después del balazo

Tres semanas después de la agresión, Gardel, sintiéndose físicamente restablecido, reanudó su actividad profesional. Será un año de intensa actividad para el dúo cuya presencia es disputada por los principales teatros de Montevideo y Buenos Aires. Debutan en Mar del Plata y se constituyen en el número obligado de los espectáculos del Teatro Esmeralda.

Entre el 3 y el 10 de enero el dúo se presentó en el “Gran Parque Central” de Montevideo, el primer día en una función al aire libre y los días siguientes en el Teatro Politeama, en ambos casos con la compañía de Luis Alippi.

A partir del regreso a Buenos Aires, las presentaciones del dúo serán cada vez más crecientes, adquiriendo jerarquía y repercusión con su repertorio de temas criollos que alcanzaba a todos los públicos. La manera de cantarlos era lo más original y conmovedor.

Visitaron Mar del Plata, inaugurando la temporada veraniega y al fin del verano, con su nuevo guitarrista José Ricardo, conocido como “el Negro” por su tez oscura, regresaron a los escenarios de Buenos Aires y visitaron nuevamente varias ciudades de provincia. Habían madurado el estilo criollo, enriqueciendo, con mejores arreglos vocales, el antiguo y uniforme “cantar por cifra”.

Actuaban ya con los más importantes artistas nacionales y extranjeros. Por eso mismo, para conmemorar la llegada de José Ortega y Gasset, ambos recibieron una invitación del “Círculo de la Prensa” para presentarse allí homenajeando al gran pensador. El dúo tuvo —como otras tantas veces— su noche de gloria frente al famoso filósofo y ensayista español.

Una semana después actuaron en el Teatro Nuevo de la calle Corrientes, dando el fin de fiesta para obras presentadas por una nueva compañía teatral formada por Elías Alippi y Enrique Muiño. Gardel y Razzano también actuaron en varias funciones a beneficio. Los organizadores de estas funciones, a menudo damas de la acaudalada élite porteña, ansiaban ahora contratar los servicios de estos artistas cada vez más populares.

En esa época el teatro de varieté porteño crecía a pasos agigantados, mientras los empresarios se esforzaban por modificar la atmósfera algo picaresca que había prevalecido previamente y montar espectáculos más adecuados para el público familiar. La idea era producir una atractiva combinación de películas con espectáculos de varieté, con varios números por noche. Así fue que Gardel y Razzano, presentados, en el mejor estilo music hall, como los “Gardel-Razzano”, debutaron en el escenario del Esmeralda (hoy Maipo) el sábado 16 de setiembre.

La pequeña sala se colmaba noche tras noche. Cerraron el año en ese escenario en diciembre, después de breves actuaciones en otros teatros. Tanto Razzano como Gardel cantaban como solistas al final de sus actuaciones y este último cerraba el acto, a menudo, con favoritos como “El moro” y “El pangaré”.

Digamos que desde entonces los intérpretes del canto criollo se constituyeron en el número obligado de los espectáculos del Esmeralda. En ese escenario habrán de cumplir. año tras año, exitosas temporadas.

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